Había escrito sobre el concierto de Marea, sobre cómo me he despertado porque daban las campanas a muertos, sobre mi nudo en la garganta, sobre que hoy es un día triste y quiero que sea así, pero mi ordenador ha tenido la brillante idea de reiniciarse justo antes de publicar, ahora sólo me queda vomitar lo más urgente.. Estarás en las calles laberínticas de Venecia, siguiendo las flechas hasta llegar a dar de comer a las palomas en San Marco, quizás ahora mismo estés desayunando postales con croissant, cruzarás el Ponte Vecchio sin pensar en mí, en Mónaco te harás una fotografía con la enorme girafa de metal y cuando la reveles seréis dos bonitos cuerpos de plata, comprarás caramelos de cristal de colores en Murano, sin saber que tú también podrías fundir el cristal con sólo un golpe de retinas, correrás bajo los porches que cubren toda Florencia y no mirarás ningún semáforo, tampoco te pararás a descifrar los títulos en las librerías antiguas, pedirás, después de la pizza, un gran helado que se deshará por los costados, y en el hotel, de noche, te dormirás después de fumar el último cigtarro, dejando tu olor en el museo del día después. Ojalá Italia no existiera esa semana, ojalá todo sea tan feo como Pisa un día soleado. No te das cuenta y no voy a poder soportarlo. Me costará mucho más a mí encontrar motivos para fingir que estoy viva estos días, realmente no tengo por qué pensar que esto no es una película, no hay ninguna razón para seguir con mi rutina aquí si no me dejas estar en la habitación de tres contigo, besándote cada vez que despiertes con los ojos pegados por las legañas y la angustia.. Es que quiero estar contigo, es que mientras no sepa que estamos pisando el mismo metro cuadrado, mientras mi subconsciente no deje de imaginarte a cada minuto, será imposible encontrar un motivo por el que salir de debajo de las sábanas.. Me estoy comiendo las lágrimas, al principio estaban secas y me astillaban el esófago, ahora me recuerdan que ya hace seis horas que pusiste un pie en la dimensión contraria a la mía.. no sé qué haces cuando la mayor razón en tu vida comienza a hablar italiano.. ni siquiera sé si recordarás el camino de regreso.. Yo acabé diciéndote "me gustaría habernos conocido de otra manera, sin tenernos que haber temido incluso antes de hacernos daño.. Buen viaje..", pero debería haber escrito, pequeño, "no te marches, quédate conmigo.. qué más da Venecia o Barcelona.." Comienzan los quince días de sinsentido, no aguanto pensar que en este momento está corriendo sangre por tus venas y tu corazón bombea, y estás sintiendo frío, o calor, y caminas o tal vez estés sentado oyendo Coma White como yo, sin pensar en cosas demasiado serias, pero todo esto, todo esto lejos de mi alcance..