Una de reproches [mientras suena Sin Alas, de Fran Fernández] [..nunca pensé en naufragar, pero fue antes de ahogarme en tu piel...]
Siento reprocharte todo aquello que siempre guardé en bolsas reciclables, pero quizás sea ya la única vía de escape hacia el realismo que siempre me prometo y pocas veces me regalo..
Desde aquel 31 de enero, de hace tantos trescientos y tantos días, puedo odiarte..
A ti, por haber sonreído, y haber comentado, distraído, te quiero, como quien escupe un adiós cotidiano, como quien no pretende más que romper el silencio, sin saber qué letras juntabas y qué palabra violabas.. Por haber imaginado, al saberme prendida de tu libertad dulce y huesuda, cómo sería mi cuerpo, qué mil pieles y tardes podías inventar conmigo cuando te encontraras sin nadie, solo. Por no haber visto que yo ya me partía en muchas, que yo comenzaba a quererte de una manera frágil y optimista, y que lo que te daba era inversamente proporcional a mi seguridad.. Por haber entrado en mi cama, en mi vida, en mi reloj, en mis papeles y en mi ordenador, en mis trazos, en mis dedos, en mis fotografías y en mis armarios sin ni siquiera pedir permiso.. Porque me aguantaste sólo hasta que viste que me había enamorado, porque luego me empujaste fuera de tu círculo como quien abandona un perro en verano, como quien tira a un juguete que fue mucho y ya no es nada.. Siempre has querido silencio, siempre has comprado a tus parejas con palabras, para taparles la boca después, y no sólo con besos; para taparles la boca con golpes, con inocencia, con indiferencia, con acero.. En todo este tiempo he visto, mes tras mes, cómo lanzabas "te quieros" al aire, cada vez en una dirección distinta, seguro de que alguien los cazaría al vuelo; has tenido suerte algunas veces, has fracasado otras, pero sea como sea, aunque hayan habido para ti más labios que soledades, aunque unas fueran criaturas y otras, sencillamente, nos dejáramos cegar por este sentimiento, todas hemos acabado igual, en cualquier contenedor, llorando.. Pero para ninguna, y de eso estoy segura, fuiste algo más que una persona que las utilizó, que malnacido que no las merecía.. Para mí fuiste esto, para mí fuiste mi puesta de largo, mi corazón en dos, en ocho, en treinta y tres, mis noches, y mis escalofríos si me susurrabas directo a la nuca; mi esperanza de poder cambiarte, mi copa de whisky llena de "quizás algún día me quiera de verdad", mi indecisión autodestructiva y tu manera de suicidarme, de asesinarme.. Ahora mismo dices "te amo" a alguien a quien conociste a oscuras, en cualquier lugar, a quien obsequiaste con palabras irrechazables, a quien haces construír puentes levadizos de ilusiones, y quien seguramente mañana se arrepienta de haberte creído, quien seguramente no tenga más de 12 años, y si los tiene, si los tiene y tiene también esa mezcla vulnerable y contradictoria de madurez y pasión, sabrá cómo me siento después de todo.. Aunque, pensándolo bien, quién llegará a amarte conociendo tu verdadera esencia, quién amaría al asesino después de tantas puñaladas.. Yo... Me da tanto asco oír la palabra "amor" de tus labios, la rompes, la tiñes, la haces tan pequeña, tan vulnerable, tan nada cuando es tan todo..