..gritos desde: El Último Ke Zierre- Tus Bragas
..a veces todavía imagino qué castillos pudiéramos haber construido en las corrientes cíclicas de tiempo que nos arrastraban.. Sobretodo, juego a retroceder mucho más allá de este año apresurado, maldito, retrocedo a aquellas tardes perdidas, cuando éramos todavía inocencia y chocolate, nieve y risas álgidas.. Tú formabas parte de mi vida porque formabas parte la de Carlota, era tan sencillo que ni siquiera recuerdo que existiera un principio palpable, sólo recuerdo con seguridad apremiante que existió un final, y tras él, un nuevo comienzo de todo tú, toda ella, y toda yo. Recuerdo los mechones desordenados caer sobre tu piel interminable, sobre esos ojos que habitaban en todo, que reían, y recuerdo que nos tumbábamos en el sofá, recuerdo que nos refugiábamos en mil películas, que devorábamos magdalenas, nos abrazábamos sin más razón que las manos despreocupadas; entre los tres existía una unión tan infantil como inflexible, dulzona, perdurable. Tú eras una persona intacta, curiosa, sin grandes miedos, sin sentimientos opuestos; una persona sencilla, sensible, extremadamente fácil de querer. Luego llegaron vuestras constantes disputas, y jamás he entendido si fueron ellas quienes te hicieron cambiar, si el cambio venía de antes, y a raíz de él los gritos, o si sencillamente creciste, crecimos, y nos hicimos complicados. Te perdiste de repente, sin estrella polar, sin sonrisas anchas, y ya nunca volví a saber de aquella persona a la que había comenzado a querer a oscuras. Tu relación con ella terminó por quebrarse definitivamente, ya no existieron sábados mágicos, ya no existieron guerras de cosquillas al atardecer, tampoco secretos a tres bandas, nunca volviste a buscarnos tras el humo de las tazas que nos preparabas sin motivo aparente.. Luego murió Iolanda, y otra vez reapareciste, torpe, arrepentido, como un espejismo. Durante meses te arrastraste disfrazado de lo que alguna vez fuiste, lanzando destellos de nostalgia a nuestros corazones abiertos todavía, sintiéndote yo tan cercano como jamás te tuve. Tuve tu hombro, y tuve tu verdad más urgente, tuve la llave de ti mismo cuando ni siquiera tú eras capaz de desentrañar los temores que te devoraban interiormente. A veces pienso que pude, pero no quise. Dejé pasar el tiempo, reciclé añoranzas, dejé que dividieras nuestros encuentros en dos realidades opuestas: a ratos eras lo que ya fuiste, eras el saber que quizás todo fuera salvable al fin y al cabo, y en ocasiones no eras más que una sombra de la persona que serías años después; fría, arrepentida, decepcionada, en una lucha constante y difícil contra el mundo. El futuro, predeciblemente, ganó al pasado. Luego llegaron las mañanas en las que Carlota no era más que 7 letras y consejos light, en las que tú ya eras una persona nueva y vieja, en las que yo te amaba con pasión impropia.. El resto es tan conocido, tan insalvable ya, cómo me dijiste aquella mañana de enero que me querías, cómo fundimos nuestras vidas, lleno de ganas tú, llena de incertidumbres yo. Y todo se sucedió con rapidez asombrosa, este año no ha sido más que doce meses en el calendario, conocerte mejor y llorar más, amor regalado y odio previsible.. En ocasiones contadas continúas siendo, pero, el que fuiste mucho antes de analizar nuestros cuerpos, el flaco de ojos asustados por el que hubiera quemado identidades y fronteras, el curioso que descubría el mundo con cualquiera que le diera calor, el rubio amante de la sencillez que no duda en llorar mientras te dice que quiere volver atrás, a aquellos días despreocupados y tiernos, que él también recuerda efusivamente qué bonitas eran entonces las cosas; que es consciente de cómo actúa, pero no puede cambiarlo, que sabe que hiere, pero mientras su cuchillo interior lo desgarre a él, no puede dejar de apuñalar a otros.. Aunque veinticuatro horas después tu nuevo disfraz vuelva a estar latente, y seas de nuevo una persona intocable, provocativa, indiferente, esos momentos me sirven para imaginar, como dije al principio del post, qué castillos pudiéramos haber construido en las corrientes cíclicas de tiempo que nos arrastraban.. Quizás hubiéramos compartido mucho más que el morbo de un amor a escondidas, y los dedos acusadores no hubieran roto tanto de nosotros mismos, quizás ahora mismo estarías tumbado en mi cama, preguntándome qué escribo tanto rato, nuestro punto de encuentro, nuestro destino irrevocable, quizás no tuvieras que recurrir al alcohol para olvidar que a ti también te perteneció un pasado, unos días mejores, quizás inventáramos esbozos de la furgoneta que nos llevará tan lejos, quizás discutiéramos porque el señor anticapitalista usa zapatillas Nike, quizás durmieras mientras yo me amoldo a tu vientre, salpicado de mil recuerdos, perfecto. Pero a todo esto lo acompaña un quizás; un podrían haber pasado mil cosas, pero hoy por hoy decidiste vivir, Angie, y no caben en esa opción las arenas movedizas de la posibilidad..
P.D: ..muchas gracias por todo, Dani, por la comprensión sin medidas, por estar ahí, yo qué sé. Gracias, zorro.